“En cada casa hay una realidad distinta y debemos ser empáticos en este tiempo”

16/04/2020

Rutinas domésticas en la mañana y tareas por la tarde es la forma en que la familia Jiménez Baeza distribuye los tiempos para afrontar los contenidos estudiantiles por internet.

Renato, Gabriel y Benjamín Jiménez Baeza asisten a Almondale San Pedro a los cursos de Sexto Básico, Tercero Básico y Pre kínder, respectivamente.

Su madre, Claudia Baeza, ha asumido como un desafío el tener que apoyar su educación de una forma nueva y diferente. “En nuestro caso tenemos la fortuna de estar los dos en la casa, pero mi esposo está con teletrabajo, así que debemos distribuir tiempos”, afirma.

Cuando la familia se enteró de la suspensión de clases fueron al supermercado, se prepararon para salir lo menos posible y así cumplir con la cuarentena. “A los tres días, el colegio ya había implementado las plataformas digitales necesarias para los chicos. Eran tres diferentes y la de los más pequeños, que no era muy amigable, yo la agradecí igual, porque el colegio tomó las medidas muy rápido”, relata.

Si bien Claudia siempre ha colaborado con los estudios de los pequeños, tuvo que organizarse para hacerlo 100% en el hogar. “Tenemos rutinas. Trabajamos durante la tarde en las tareas, después de almuerzo, porque en la mañana hacemos labores domésticas. Hacen sus camas, ponen la mesa, ordenamos”, describe.

Rutina para tres

La madre de Renato, Gabriel y Benjamín revisa las materias y describe a sus hijos los contenidos en los libros, para luego complementarlo con la clase. “Los profes han hecho muy amenas las clases y con harta dedicación. La Miss de Gabriel podría copiar y pegar la fábula, pero ella la lee, y eso se agradece porque estamos todos en la misma y ellos se están esforzando”.

Renato, el mayor, es más autónomo y consulta a su mamá las dudas que aparecen en el camino. Gabriel, el del medio, revisa junto a Claudia las diapositivas que recibe de sus profesores. “Con el pequeño recortamos, pintamos, hacemos cosas que se relacionan a la materia que envía la Miss. Por ejemplo, jugamos a la escondida para que cuente del 1 al 5, o le pido que cuente cuántos cubiertos hay en la mesa en inglés y en español”, agrega.

La apoderada agradece las herramientas virtuales que ha entregado el colegio y enfatizó positivamente el no haber desarrollado clases online. “Eso podría ser más complicado, porque no todos tenemos los mismos horarios en lo doméstico y laboral, pero es muy amigable todo lo que han hecho. Sé todo el trabajo que hay detrás para preparar una clase presencial, y me imagino lo que debe ser online”, asevera.

Indudablemente la madre de Renato, Gabriel y Benjamín está viviendo una nueva experiencia al afrontar la educación en casa. “No todos lo sobrellevamos de igual forma y en cada casa hay una realidad distinta; por lo tanto, debemos ser empáticos en este tiempo”, culmina.

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